Cerca del coche, con unas vistas inmejorables a los bocados que le van arrancando a la Pedriza a base de chalets, campings con aspiraciones de urbanización y demás usos posibles del hormigón y el asfalto.

Cerca del coche, con unas vistas inmejorables a los bocados que le van arrancando a la Pedriza a base de chalets, campings con aspiraciones de urbanización y demás usos posibles del hormigón y el asfalto.


Desde Cantoco por la Autopista, atraviesas el Prado peluca, dejas el Tolmo a tu izquierda, tomas aire en la Dehesilla y entre bloques llegas a Mataelvicial. Sigues camino arriba y de frente el Torro, aun no hemos llegado, nos arrastramos por un agujero y salimos a la pradera de Navajuelos, con su Bola, y la omnipresente pared de Santillana, atravesamos el bosquete de pinos en dirección a la aguja que sobresale tras los árboles. No hay pérdida, es imposible no reconocerla. Superamos el caos de su base y nos preparamos para degustar una de las delicatessen pedriceras…
